El calor no solo es incómodo: también influye en cómo conducimos. Con temperaturas altas dentro del coche aparecen antes el cansancio, la somnolencia y la falta de concentración, y los tiempos de reacción empeoran. En verano coinciden además los viajes largos, las carreteras llenas y las horas de sol más duras. Estos consejos te ayudan a llegar descansado.
Elige bien la hora de salida
Siempre que puedas, evita las horas centrales del día. Salir temprano por la mañana o a última hora de la tarde tiene dos ventajas: menos calor y, a menudo, menos tráfico. Eso sí, ten en cuenta que al amanecer y al atardecer el sol entra muy bajo y deslumbra; un parabrisas limpio y unas gafas de sol homologadas son tus aliados.
Consulta también las recomendaciones de la DGT para las operaciones salida y retorno: suelen indicar las franjas con más tráfico para cada día.
Enfría el coche antes de arrancar
Subirte a un coche que ha estado al sol y arrancar inmediatamente es lo peor para tu concentración. Antes de salir:
- Abre las puertas unos segundos para que salga el aire caliente acumulado.
- Arranca con el aire acondicionado en recirculación y las ventanillas un poco abiertas los primeros metros, y ciérralas cuando empiece a salir aire fresco.
- Para la próxima parada, deja puesto un parasol en el parabrisas: el volante, el salpicadero y los asientos estarán mucho menos calientes al volver.
Mantén una temperatura agradable (no helada)
Una temperatura de habitáculo moderada, en torno a 22–24 °C, es cómoda y evita el contraste brusco al bajar del coche. Poner el aire al máximo y apuntando a la cara durante horas reseca los ojos y la garganta. Mejor una temperatura estable y el flujo dirigido al parabrisas y al cuerpo.
Descansa cada dos horas
La recomendación clásica sigue siendo válida: para cada dos horas o cada 200 km aproximadamente. En verano, aprovecha las paradas para:
- Estirar las piernas y caminar unos minutos a la sombra.
- Beber agua.
- Refrescarte la cara y la nuca.
Si notas bostezos repetidos, parpadeo pesado o que no recuerdas los últimos kilómetros, para en cuanto sea seguro. Ningún truco sustituye a una pausa (o a una siesta corta).
Bebe agua y come ligero
La deshidratación leve ya se nota en la concentración. Lleva agua a mano para todos los pasajeros y bebe a menudo aunque no tengas sed. Evita las comidas copiosas antes de conducir y, por supuesto, el alcohol: cualquier cantidad afecta a la conducción.
Un truco útil: guarda las botellas en una nevera portátil o en una bolsa isotérmica, nunca a pleno sol sobre el salpicadero o la bandeja trasera.
Ropa y calzado adecuados
Ropa ligera y de colores claros, y sobre todo un calzado cerrado que sujete bien el pie. Conducir con chanclas no es buena idea: pueden engancharse en los pedales o salirse en el peor momento.
Ojo con el móvil
Con el calor y el cansancio, cualquier distracción pesa más. Configura el navegador antes de salir y coloca el móvil en un soporte para el coche donde puedas verlo sin apartar la vista de la carretera. Si necesitas cambiar de ruta, que lo haga el copiloto o para en un lugar seguro.
Qué hacer si el coche se calienta
Si ves que la aguja de temperatura del motor sube más de lo normal o se enciende un testigo, sal de la vía en cuanto puedas, detén el coche en un lugar seguro y consulta el manual. No abras el tapón del refrigerante con el motor caliente. En atascos largos, apagar el aire acondicionado un rato puede aliviar el trabajo del motor.
En resumen
- Sal temprano o a última hora.
- Enfría el coche antes de arrancar y usa parasol en las paradas.
- Temperatura moderada y estable dentro.
- Paradas cada dos horas, agua y comida ligera.
- Nada de chanclas ni de móvil en la mano.
Conducir con calor se lleva mucho mejor con un poco de planificación. ¡Buen viaje!



