Ir a la playa en coche es uno de los grandes planes del verano, pero el mar castiga al vehículo más de lo que parece: arena por todas partes, sal en el aire que favorece el óxido y un sol que calienta el habitáculo hasta hacerlo insoportable. Con unos cuantos hábitos, tu coche aguantará la temporada como el primer día.
Antes de salir: prepara el coche
- Lleva toallas o fundas para cubrir los asientos al volver mojados y llenos de arena.
- Mete una bolsa de basura para la ropa mojada y otra para los residuos.
- No olvides agua para beber y, si puedes, una garrafa extra para enjuagar los pies antes de subir.
- Guarda un parasol para el parabrisas: será tu mejor aliado en el aparcamiento.
Aparcar en la playa
Los aparcamientos de playa suelen estar a pleno sol y sin sombra. Para que el coche no se convierta en un horno:
- Coloca el parasol delantero siempre que aparques; reduce mucho el calor que reciben el salpicadero, el volante y los asientos.
- Usa cortinillas en las ventanillas laterales si el coche se queda muchas horas.
- Deja una rendija de ventilación solo si el sitio es seguro.
- Recuerda: nunca dejes dentro a niños, mascotas ni objetos sensibles al calor (móviles, cremas, mecheros).
La arena: el enemigo silencioso
La arena se cuela en todas partes y desgasta tapicerías y alfombrillas. Para controlarla:
- Sacúdete los pies y las toallas antes de subir.
- Usa alfombrillas de goma en verano: se limpian con una manguera.
- Al llegar a casa, aspira el interior cuanto antes; la arena húmeda se apelmaza y cuesta más quitarla.
- Un truco: pasa un pincel o una brocha seca por las rejillas de ventilación y las juntas de los asientos.
La sal y la carrocería
El aire marino lleva sal, que acelera la corrosión, sobre todo en los bajos del coche. Si vas a la playa a menudo:
- Lava el coche con cierta frecuencia, insistiendo en los bajos y los pasos de rueda.
- Sécalo o déjalo escurrir; no lo dejes con gotas al sol, que dejan marcas.
- Un encerado de vez en cuando protege la pintura.
El parabrisas después de la playa
Entre la sal, el polvo y los insectos del trayecto, el parabrisas acaba lleno de un velo grasiento que provoca reflejos con el sol bajo. Si el limpiacristales normal no lo quita, es película de aceite: nuestro removedor para parabrisas la elimina y devuelve la visibilidad.
Checklist para el día de playa
- Toallas, fundas y bolsas para la vuelta.
- Parasol delantero y cortinillas.
- Agua para beber y para enjuagar los pies.
- Alfombrillas de goma.
- Nada de valor a la vista al aparcar.
Con estos gestos, disfrutarás de la playa sin que tu coche lo pague al final del verano.



